domingo, 9 de octubre de 2011

Calidad de la Educación: Los factores externos e internos en la Escuela

Juan Casassus (2003) tiene el mérito de haber hecho girar el eje de las dificultades para desarrollar una educación de calidad y equidad desde los factores externos a la escuela a los internos, sin menospreciar lo que fuera de ella la condiciona. En el prefacio a la obra de Casassus,  Alain Touraine manifiesta  que “…lo que estalla como un cañonazo es que las variables internas a la escuela tienen un peso mayor, respecto de la igualdad o desigualdad, que las variables externas a ella”. Esto implica que son las relaciones entre profesores y alumnos, entre tutores y aprendices, entre otras, las que generan los avances o retrocesos en la igualdad o desigualdad en el aula.

Siempre se le entregó un rol determinante y decisivo a los factores externos en el éxito del proceso enseñanza/aprendizaje. En efecto, factores como la infraestructura material y tecnológica, las características y percepciones de los diversos actores en ese proceso, como los padres, profesores, autoridades, alumnos, etc., el microcosmos escolar, la gestión educacional, el origen social, el barrio, los ingresos de los padres, etc. se entendían que eran los que definían la igualdad y la equidad en la educación.

Casassus centra el éxito o el fracaso educacional en factores internos de la escuela, entendiendo que el aula es un lugar donde se produce interacción entre personas, entre tutores y aprendices, profesores y alumnos. Señala que en el aula se produce una especial relación intersubjetiva cuyo objetivo es el aprendizaje. Entonces, el modo de existir de la escuela (Casassus, 2003: 84) “…es un patrón de interacciones entre sujetos”. El aula es creada en esa interacción profesor/alumno, tutor/aprendiz, pero como interacciones intersubjetivas complejas bajo un patrón de acción determinado, como se señaló anteriormente, en el cual intervienen muchos factores muy vinculados e interconectados los unos con los otros.

Según Casassus (2003), en los años noventa se entiende por mejorar la calidad de la educación la preocupación por las variables que definen los rendimientos académicos. La calidad de la educación, según este criterio, se observa en el desempeño de los alumnos. Buen desempeño significa buena calidad en manos de buenos académicos. La pregunta es entonces ¿cuál es el buen desempeño que se busca en los alumnos/as?  Y esto está por supuesto, definido por el sistema educativo que determina quiénes aprenden, qué aprenden, y qué funciones deberán cumplir en el mercado laboral.  Es decir, definen la calidad de la educación de los alumnos/as a través de las competencias que deben entregarles los académicos a través de las mallas curriculares. Aquí, según Cassasus, se vincula el quehacer de los sistemas educativos con la idea del racionalismo clásico y del progreso. Nos encontramos en ese entonces con una progresiva especialización,  una expansión cuantitativa del sistema educacional y con procesos industriales emergentes.

            En este período juega un rol fundamental en el desarrollo de la educación la mirada de la OCDE (Cassasus, 2003), que empieza a vincular la educación a la producción a través de las escuelas técnico vocacionales y la redefinición del perfil de los recursos humanos. Según este autor (2003:41), era una visión “…dentro de la perspectiva del progreso lineal e ilimitado”. Era además una visión simplista que confundía desarrollo de la educación con ampliación simplemente de la cobertura educacional.

En el primer estudio internacional comparativo (PEIC) realizado por la UNESCO en 2001 se definió el concepto de calidad (Casassus, 2003: 66) “como un nivel aceptable en cuanto al rendimiento o logro académico”, y se consideró como rendimiento o logro académico “al puntaje que se obtiene de respuestas correctas en los ítems de las pruebas de lenguaje y matemática”. Pero también es una definición ambigua porque no se comprende claramente qué es un nivel aceptable en el momento en que se aplica el test, y como no está definido, el porcentaje de las respuestas correctas son irrelevantes. Es evidente que por ahí tampoco está el camino para definir calidad de la educación.

Educación2020 plantea que la libertad  y la calidad de la enseñanza significa entender a la educación “como factor de desarrollo personal, como un derecho y no como una mercancía”. Para conseguir calidad en la educación se debe evitar la segmentación, y por el contrario, potenciar el rol de integración de la educación en un contexto desigual que busque desarrollar un proyecto educativo para la transformación social. Educación2020 afirma que, cuando se asegura la participación de los actores locales en el proceso educativo, se asegura la calidad.

Es interesante que se cree una asignación de excelencia pedagógica, como lo propone el proyecto de ley presentado por el gobierno de Piñera. Parecería ser una importante preocupación por el desempeño docente. Pero mientras no se defina en la Carrera Docente lo que es calidad en el ejercicio de la profesión, la asignación de excelencia, cualquiera sea su monto, no logrará poner a los profesores y docente entre las de mayor prestigio social y de fuerte atracción vocacional entre los jóvenes chilenos.
            
               Otra de las medidas en busca de una calidad aún no definida conceptualmente, es la imposición de rígidas pruebas de diagnóstica estandarizadas para la evaluación del desempeño docente. Dichas pruebas están siendo descalificadas tanto en los EE UU, en Gran Bretaña y México (La Jornada, México, Viernes 31 de diciembre de 2010). La gran mayoría de los estudiantes británicos no pasan por pruebas estándar, y cuando las aplican es sólo para hacer una evaluación de la vida escolar a través de muestras.  Tienen ese fin porque estás pruebas no contemplan las diferentes facetas de la labor docente en los marcos de una carrera profesional. Piia Seppänen, académica del Centre for Research on Lifelong Learning and Education de Finlandia (Le Monde Diplomatique, enero-febrero 2011: 5) señala que los excesos de pruebas estandarizadas ya en desuso no mejora el aprendizaje de los alumnos ni mide la calidad docente.


Frente a estas exigencias de medición que les puede significar la pérdida de su trabajo como docente, los profesores/as se centran en preparar los test para asegurar latos puntajes en estas pruebas, y no en las necesidades educativas de los alumnos/as. Estas medidas y sus malos resultados más bien se están utilizando para tratar de “demostrar” la culpa que los profesores tienen en los malos puntajes de sus alumnos. Con ello, la dirección de los colegios municipalizados y particulares subvencionados pueden indicar la existencia  de “malos” profesores protegidos por sindicatos que protegen los “privilegios”de los profesores y profesoras. Estos argumentos ha favorecido a que el Parlamento apruebe en principio la posibilidad de  que los directores expulsen hasta un 5 % de sus profesores cada año. Esta verdadera reforma laboral más que educativa coloca a los maestros de nuestro país en una tremenda precariedad e inestabilidad laboral disfrazada de búsqueda de una calidad no definida. Lo que se pretende es un ataque en descampado al sindicato de profesores de Chile. No hay otra razón.


Estas y otras medidas más como la obligación de la prueba INICIA para que el colegio que contrata a un profesor sepa de sus capacidades, que se multipliquen los premios por desempeño a profesores que ya ejercen, que se aumenten los bonos de retiro voluntario, que los directores sean elegidos por concurso mediante  un sistema como el de Alta Dirección Pública, entre otras medidas no tendrán el efecto esperado si la calidad de la educación no cambia en un sentido apropiado.
       
         La búsqueda de la calidad va por otro camino, muy distinto a cómo lo entiende actualmente el gobierno y el ministro de educación. Rápidamente se empieza a imponer una nueva concepción de la educación y del proceso enseñanza/aprendizaje cuando se comprende que el desarrollo económico está empujado fundamentalmente por el crecimiento científico-tecnológico. La producción incluye la incorporación de valor agregado constantemente en el producto, de materialización de inteligencia en él. Entonces la producción sobre la base de la fuerza muscular es reemplazada   por el conocimiento, por la incorporación de nuevos saberes en el sistema productivo, donde el cerebro humano juega el rol principal. Con ello la capacidad competitiva de cada país dependerá fundamentalmente de los conocimientos de los mal llamados “recursos humanos”, es decir, de las personas.

Desde esta perspectiva de desarrollo de la nueva sociedad del conocimiento, el perfil de cualquier profesional debe ser fortalecido permanentemente no sólo desde una perspectiva fundamentalmente práctica, como lo insinúa la OCDE, sino que es necesario el cambio constante de la calidad de la educación también y principalmente en un sentido teórico. La calidad (Yanes, 2009) es una determinación esencial de la educación que está relacionada con la especificación de sus rasgos y características inherentes en permanente cambio y desarrollo. Hay un metabolismo entre la educación y su medio exterior que lleva prontamente a transformaciones profundas en la propia educación para determinar las competencias en cada una de las profesiones para que éstas puedan responder eficaz y eficientemente a las nuevas exigencias que le gatilla el entorno.

La calidad del trabajo, es decir, la calidad de las competencias de toda profesión, corresponde a una direccionalidad determinada o determinable. Según Capra (1990), (en Yanes 2009) la calidad hace referencia al movimiento, a los procesos, a las funciones o al cambio, en especial a los cambios vitales importantes en un área determinada del conocimiento. Podríamos señalar que es una pauta dinámica estructurada de relaciones, definida de un modo direccional.


            Desde este punto de vista, la calidad del aprendizaje en el aula está determinada por una gran cantidad de factores que los aprendices deben incluir en su curriculum como los niveles actuales de desarrollo de la ciencia y la tecnología y la organización de la producción en un momento histórico concreto.

Pero la calidad del aprendizaje en el aula también está determinado por el conocimiento que los aprendices pueden adquirir del vasto círculo de problemas sociales y morales que engendran los procesos anteriores referidos al desarrollo científico-tecnológico, así como también la producción de valores espirituales, de las relaciones de las personas entre ellas y con los intereses de la sociedad, las diversas visiones del mundo, producción de servicios, de la gestión en la producción de conocimientos, la eficacia y la eficiencia de las investigaciones científicas, el fortalecimiento continuo de los conocimientos previos y los niveles de tecnologización e informatización de las diversas personas e instituciones, entre otros.


Nuevas competencias integrales de tutores y aprendices


Como hemos señalado, la calidad es algo que está relacionado fundamentalmente con el aula, con la relación tutor-aprendiz, mucho más allá de factores externos como la situación económico-social de los estudiantes y de los propios profesores La inequidad social siendo un tema relavente y urgente de resolver, no es el aspecto principal relacionado con la calidad. La calidad está vinculada a nuevas formas de pensar de tutores y aprendices, está estrechamente vinculado con los modelos pedagógicos. Avanzar en la calidad implica urgentemente abandonar la visión newton-cartesiana de la física clásica  en que se basan estos modelos y asumir nuevos paradigmas con soporte potente en la física moderna, en la biología de lo humano y en las nuevas tecnologías.


a)    Las competencias relacionadas con un nuevo modelo pedagógico que permita desarrollar las capacidades y habilidades para construir la teoría como una metavisión de saberes universales transdisciplinares para la comprensión de los procesos de configuración de los problemas de la naturaleza y la sociedad.


Los nuevos tutores y aprendices deben ser capaces de comprender la sociedad y el planeta desde la unidad del conocimiento con una visión transdisciplinar, desde la totalidad como diálogo de perspectivas, como diversidad, no como unificación. Esta forma de pensar debe permitir mostrar el  desorden termodinámico de la sociedad, la incertidumbre microfísica del planeta, las interrelaciones, la confusión que van abriendo paso al pensamiento complejo. Debemos establecer una relación físico-biológica-antropo-social no circular sino que en espiral que nos garantice un saber enciclopédico profundo, epistemológico con un nuevo principio de organización del saber y la presencia del principio de no disyunción.


Profesionales con desarrollo de inteligencia universal en formación continua, con capacidad para autoperfecccionarse constantemente con conocimientos relevantes que incorporen en su metasaber complejo los actuales logros científicos alcanzados en las diversas áreas del conocimiento de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, vinculados directamente con la realidad socio-económica de los diversos sujetos de la acción profesional.


b)    Las competencias vinculadas a las capacidades, habilidades e intuiciones para, a partir de los marcos referenciales lógicos del saber construido y el manejo de las tecnologías de la información y comunicaciones, generar nuevos conocimientos en el hacer.


Las potencialidades de los seres humanos como seres energocibernéticos está relacionado con su carácter de máquinas con capacidades de incrementar constantemente la variedad residual estructural que poseen como humanos, lo cual les permite generar profundos cambios internos con el fin de superar la resistencia del medio o entorno caosógeno condicionado por la complejidad, la incertidumbre y el caos. Esta propiedad de los seres humanos como seres energocibernéticos complejos, les permite crear o inventar los sistemas adaptativos correspondientes, conservando sus propiedades autopoiéticas y de identidad a través de las diversidades de lenguaje, sistemas de comunicación, visiones paradigmáticas y epistemológicas, nuevas invenciones, conocimiento profundo de la sociedad, inteligencia artificial, en fin con el conjunto de la cultura que la sociedad ha ido creando.


Entender que los alumnos/as y medio son una relación dialógica. El medio gatilla cambios en los alumnos/as que son especificados por sus propios organismos. Los seres humanos en general y los alumnos/as en particular, somos máquinas que transforman las perturbaciones y anomalías del entorno en nosotros mismos, metabolizando dichas perturbaciones y transformándolas en elementos de nuestra propia organización, pero conservando nuestra capacidad de recrearnos constantemente y nuestra identidad.


Los jóvenes creadores van construyendo su mundo desde sí, hacen lo que hacen desde su propia reflexión crítica y problematizadora. Deben aprender la ciencia para ver el mundo en que viven y transformarlo en constantes actos creadores. Deben ser capaces de pensarlo todo y hacer lo que se requiere desde su conciencia social y ecológica.


Desarrollar en los futuros profesionales, la comprensión “in situ” que la sociedad global y local va en la dirección de la transformación permanente de lo simple a lo complejo, donde la complejidad consiste en que la diversidad y pluralidad de los componentes de la naturaleza, la sociedad y de las organizaciones en general impide que éstos tengan una relación directa entre ellos, no siendo los sistemas una simple suma de relaciones.


Transformar al profesional en una persona capaz de hacer penetrar la teoría en la acción, convertir la inteligencia teórica en inteligencia práctica, que contribuya a generar en la comunidad de profesionales, el vinculo del “saber práctico y teórico” con entornos de inteligencia artificial que les permita añadir “extrainteligencia” constantemente a la información que le llega, cambiando el carácter de la cultura así como la velocidad de su transformación.

c)    Las competencias para saber ser que implica la capacidad de mirarse, de reconocerse y de valorase en la totalidad a la cual pertenecemos y desde ahí conectarse con los más profundo y esencial que tiene como persona para entonces respetar, comprender y acompañar los procesos de crecimientos y desarrollo de la comunidad y de las personas con quienes trabaje.


Construir metodologías de aprendizaje que fortalezca su autoconciencia o autodescripcción a través de enfoques sistémicos/holísticos complejos que nos haga comprender que cada acontecimiento expresa la totalidad del entorno planetario en que ese suceso sucede, pero de manera particular o individual.

Hacer sentir en alumnos/as que ellos están involucrados en el emerger del acontecimiento que observan, generando por ello constantemente nuevos conocimientos, y por ello tienen una gran responsabilidad en la formación continua de sus propios conocimientos previos.

Construir una macroética capaz de asumir las consecuencias planetarias del desarrollo científico/tecnológico y la globalización y del nuevo tipo de sociedad que está surgiendo en estas nuevas condiciones, logrando una formación valórica y de comportamientos éticos que ponga en el centro de sus preocupaciones permanentes garantizar al ser humano sus derechos de formarse en libertad espiritual, intelectual, cultural y sin restricciones materiales, sobre la base de la tolerancia, el pluralismo, la democracia y la preocupación por el legítimo otro y el respeto de las ideas de los demás, de tal manera que permita alcanzar personas y comunidades humanas plenas e integralmente desarrolladas.


El profesional tiene que entender que las formas concretas que reviste la vida de los hombres y mujeres están directamente relacionadas con las modalidades en que la existencia material se produce y reproduce. La cotidianidad es la manifestación inmediata, en un tiempo, en un ritmo, en un espacio de las complejas relaciones sociales que regulan la vida de los hombres en una época histórica determinada.

d)     Competencias relacionadas con los conocimientos, actividades, aptitudes y habilidades de los Tutores en Ambientes virtuales de aprendizaje.


Capacitarse en el uso adecuado, pertinente y rápido del uso de las computadoras, programas básicos, navegar por Internet, dominio de las audioconferencias, teleconferencias audiográficas y videoconferencias, Mud-Moo, multimedia, lenguajes, en fin, el uso adecuado de todas las herramientas de Internet a la educación a distancia.


Entender a la realidad virtual como la posibilidad para hacer frente a la fragmentación y la atomización social, para extender la democracia, para disolver las divisiones de género, raza y clase; y para llevar el aprendizaje a un renacimiento.  


Intuir que  la realidad virtual favorece una multifacética interacción que permite, si se orienta adecuadamente a los alumnos y alumnas, un proceso de creatividad e invención sin fin. Las posibilidades de que los sistemas educacionales de nuestros países creen y perfeccionen constantemente los métodos indagatorios van a depender de metodologías adecuadas, de enfoque epistemológicos que guíen efectivamente a nuestros aprendices en liceos y universidades a generar conocimientos nuevos.


El nuevo diseño educacional ha de preparar a los nuevos jóvenes navegantes del conocimiento como seres energocibernéticos  Deben ser capaces de navegar por el ciberespacio superando todas las dificultades que esta nueva realidad les pone por delante: nuevos códigos por descifrar; interactividad e interacción con diversidad de seres en el planeta, superación de las trampas delictivas, derrotas a los ataques de virus, capacidad de construir las banderas intelectuales y epistemológicas para ser innovadores, auto-formación constante, autonomía de vuelo en un espacio lleno de sorpresas, capaces de asumir muchas tareas y entender la realidad en la cotidianidad, creador de sistemas organizativos poderosos para replantear los nuevos conocimientos en función de crear una sociedad cibernética justa para todos, y, plantearse la tarea ecológica de salvar al planeta de la aniquilación significativa de formas de vida, entre ella la humana, por la irresponsabilidad criminal de los propios seres humanos, entre tantas otras exigencias de este nuevo mundo que vivimos.
      
                  Desarrollar las capacidades en los aprendices para gobernar la complejidad en permanente desarrollo de la sociedad y del propio planeta, con sus profundas tendencias al desorden y al caos. Los seres humanos como seres energocibernéticos y anticaosógenes deben propender al desarrollo de plataformas organizacionales probabilísticas que prevean el futuro y su complejidad, diseñando nuevos caminos y actitudes frente al ciberespacio siempre emergente.
        

2 comentarios:

hermesfox dijo...

Estoy de acuerdo que los factores internos tienen mayor peso en la calidad de la educación. Si en el centro educativo han definido e internalizado el proyecto educativo de la institución, han sabido interpretar el currículo y llevarlo al aula, los docentes tienen una visión positiva de los alumnos y creen en ellos, los han invitado a ser el centro del aprendizaje, buscan la reflexión y el desarrollo del pensamiento crítico sacando la enseñanza del lugar físico del aula al entorno, ahí se puede empezar a construir educación de calidad, desarrollando junto a lo académico las habilidades blandas. Sin dejar de lado lo externo, el apoyo de redes, la tecnología, los recursos.

Jaime Yanes Guzman dijo...

Pienso que el paradigma en los marcos del cual se desarrolla la educación es fundamental. Si todo lo que señalas se hace en los cauces del paradigma cartesiano, no se conseguirá calidad en la educación. Para conseguirla hay que mudarse al paradigma sistémico, complejo, transdisciplinar.En ese marco si es posible alcanzar la calidad en educación.

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